Pulpines y el trabajo digno. Crónica de una lucha victoriosa

Augusto LOSTAUNAU MOSCOL

Para verme con los muertos
Ya no voy al camposanto.
Busco plazas, no desiertos.
Para verme con los muertos

Manuel González Prada

La joven socióloga sanmarquina Alejandra Dinegro Martínez es la autora de Pulpines y el trabajo digno. Crónica de una lucha victoriosa (2015), libro que se sitúa entre la crónica –como su propia autora lo cataloga- y la llamada Ego-Historia (defendida por Pierre Nora en Francia y José Tamayo Herrera en el Perú, quienes plantean que es una suerte de «tentativa de laboratorio donde experimentar» con el recuerdo individual-colectivo). Ya que, de alguna u otra forma, el libro es una crónica de los hechos ocurridos en Lima –y algunas ciudades del Perú- entre junio de 2014 y febrero de 2015; mientras que, por otro lado, es un ensayo de ego-historia donde la autora se sitúa en medio de los hechos, pero no como un personaje central sobre el cual giren los hechos narrados; sino simplemente como un personaje que actuó como otros tantos miles de jóvenes y que, en cierto momento, le tocó jugar un rol dentro de esa gran masa. No se trata de un libro donde la autora busque «destacar sus logros» cómo lo han hecho otros autores en casos casi similares; sino simplemente el recuerdo de una acción que pudo haber sido asumida por otros. 

Alejandra Dinegro ha dividido el texto en ocho capítulos, siendo el principal hilo conductor entre ellos la cronología. Es decir, ha ordenado el texto según la cronología de los hechos. Desde una génesis –capítulo I- hasta un balance personal –capítulo VIII-. Siendo la idea principal del texto la organización juvenil. Se podría pensar que lo que anima a la autora es destacar cómo se logró vencer la llamada Ley Pulpín; o cómo el gobierno de Ollanta Humala intentó hacer del joven trabajador peruano una suerte de peruano de tercera clase (así cómo lo intentó hacer el ex presidente Alan García Pérez con los peruanos amazónicos); o cómo las marchas y enfrentamientos dieron como resultado que el gobierno desistiese de su intento de Ley sobre explotadora del trabajo de los más jóvenes (comparando los acontecimientos con el Mayo del 68 en París); todo lo contrario, lo que Alejandra Dinegro Martínez trata en éste libro es cómo la ausencia de una organización juvenil determinó que el gobierno evalúe a los jóvenes como el sector social más vulnerable y fácil de controlar, así, la Ley Pulpín fue dada bajo esta evaluación errada de los informantes del Servicio de Inteligencia, pero inmediatamente la respuesta fue forjar una organización que contó con el apoyo de todas las fuerzas juveniles universitarias, sindicales y barriales, las cuales lograron integrar a miles de jóvenes que se encontraban «dispersos» y, finalmente, impusieron su voz de protesta contra un régimen continuista del modelo neoliberal implantado por el fujimorato. Y, ese es el aspecto más destacado del texto, narrar la manera de cómo lograron alcanzar la auto organización de los jóvenes en un país tan auto confrontado.

Como ya se anotó, Pulpines y el trabajo digno. Crónica de una lucha victoriosa es un texto breve que respeta el método cronológico en la presentación de los hechos. El libro se inicia con los llamados Paquetazos Económicos del ministro Luis Miguel Castilla de junio de 2014. En ellos, el gobierno pretendió ocultar su proyecto de «reducir costos a los empleadores» con la llamada Ley Pulpín. Esta ley buscó eliminar todos los derechos laborales de los jóvenes entre 18 y 24 años. Por ser de gran beneficio para los empresarios, la ley fue inmediatamente apoyada por los gremios empresariales como CONFIEP (Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas) y ADEX (Asociación de Exportadores) ya que, como lo sostiene el texto, esta ley nació del acuerdo entre el Ejecutivo y los empresarios. Además, la ley fue catalogada como «beneficiosa para el país» (es decir, para todos los peruanos) por los medios de comunicación particulares y con intereses, principalmente por los medios contralados por la concertación, los cuales (desde su diario obsequiado en las calles de Lima hasta su canal de televisión) «destacaban» que la ley permitiría la creación de miles de puestos de trabajo y la formalización de otros. La aplanadora informativa estaba montada para imponer una ley anti derechos laborales y anti juvenil.

En medio de esta dictadura informativa y represión gubernamental, los jóvenes iniciaron un veloz proceso de auto organización. Los capítulos III; IV; V; VI y VII son una crónica de este acontecimiento y sus luchas. Se narra –y también se interpreta- cómo los jóvenes pasaron de una gran dispersión inconsciente a una concentración consciente. Los grupos más activos al inicio fueron las organizaciones estudiantiles, las juventudes de los partidos políticos y los sindicatos. A partir de ellos se inició una renacer de la alianza obrero-estudiantil. Históricamente, la alianza obrero-estudiantil se inició con el Paro General de Lima del 10 de abril de 1911, cuando todos los sindicatos de Lima pararon sus labores en apoyo a los trabajadores de la fábrica textil de Vitarte. El Paro General jamás se hubiese logrado sin la participación activa de los estudiantes sanmarquinos Pedro Bustamante, Boza y Germany. Fueron ellos quienes recorrieron sindicatos, fábricas, panaderías, carpinterías, estaciones del tranvía, etc. logrando finalmente convencer a todos los gremios obreros a parar en apoyo de sus compañeros en lucha. La prensa de la época rechazó la acción tildándola de abusiva. Más de un siglo después, los hechos se repitieron y los medios de comunicación particulares y con intereses, principalmente por los medios contralados por la concertación, los cuales (desde su diario obsequiado en las calles de Lima hasta su canal de televisión) siguieron jugando su rol histórico de desinformación y extorsión contra los más pobres.

Destaca en el texto que la autora narre el papel que jugaron algunas organizaciones políticas buscando destruir la alianza obrero-estudiantil. Es el caso del partido aprista peruano cuyos militantes –principalmente jóvenes- en todo momento se opusieron a la gran unidad de todos los trabajadores. Además, quisieron sabotear las marchas o simplemente ponerse delante de ellas con sus banderas –una manera de «demostrar» que el PAP era la principal fuerza opositora- lo que finalmente les costó ser expulsados de las llamadas Zonas, una forma de organización juvenil barrial que fue planteada por los del PAP (quizás copiando su vieja forma de dividir Lima por sectores según el número de la comandancia) y que, finalmente se convirtió en el motor de las luchas.

Otro aspecto importante del texto es que, si bien la autora narra algunos pasajes en primera persona, siempre busca documentar los hechos como una forma de mostrar la mayor objetividad que le es posible. Creemos que Pulpines y el trabajo digno. Crónica de una lucha victoriosa de la joven socióloga sanmarquina Alejandra Dinegro Martínez es un gran aporte para el estudio de los movimientos sociales al inicio del siglo XXI. En una época en que las ciencias sociales han sido reducidas al interés por la anécdota, éste libro se abre como una puerta de esperanza para el renacer de las ciencias sociales que aporten a la transformación del país hasta convertirla en una sociedad verdaderamente justa.

Referencia 

DINEGRO, Alejandra (2015). Pulpines y el trabajo digno. Crónica de una lucha victoriosa. Lima: edición de la autora.

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